Mañana 25 de Octubre es el cumpleaños de Yuri, el niño que murió de anemia aplásica el mismo día de su cumpleaños, y a quien le rindo homenaje llamando con su nombre a mi exposición Yuri Soncco /en la puerta de las flores..
(Escribo sobre él en el catálogo y lo pueden encontrar en este blog).
Mañana son dos años que Yuri se fue y pienso en todos los niños y niñas que fueron detrás de él. Pienso en lo que se hizo por ellos y en lo que se dejó
de hacer. Me pregunto cuál es el valor de un niño como Yuri para esta sociedad y para el Estado peruano.
El Seguro Integral de Salud, que es el seguro que atiende a los más pobres de este país, ha recortado la ayuda para estos niños a 17 mil soles, cantidad que no alcanza para cubrir mínimamente una terapia inmunosupresora cuyo costo aproximado es de 35 mil soles. Con esto se cierran las dos únicas puertas para estos niños y niñas como son la del trasplante de médula ósea y ahora la de la terapia inmunosupresora. La diferencia es abismal cuando tan sólo nos acercamos a la situación de un niño que, por sus padres, puede ser atendido en el Seguro Social, ese niño con seguridad cuenta con su terapia y es más con la posibilidad de un trasplante de médula ósea.
¿Estos niños y niñas por ser pobres no tienen la ayuda que necesitan para recuperar su salud y vencer a la muerte?. Entonces en el Instituto de Salud del Niño (ex- Hospital del Niño) , deberá aparecer un cartel en la puerta que diga que no hay ayuda para los niños y niñas con anemia aplásica, que regresen a sus casa para esperar la muerte simplemente.
